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martes, 22 de diciembre de 2015

La Lotería de Navidad


Hoy es el día de la ilusión, del resonar de las vocecillas de los niños del colegio de San Ildefonso cantando las bolas y los premios, como cada año. Qué nostalgia de aquellas "cientoveinticincomiiiiiiiiiilpeseeeeeeetaaas" que ponían la banda sonora a mis mañanas sin cole; cómo echo de menos aquel olor a fritanga dulce que empapaba la casa mientras mis abuelos preparaban rosquillas y pestiños. Qué buenos e inocentes tiempos. Ay.

Han pasado muchos años y hoy no observo este día del mismo modo. Hoy veo en este evento una extraña e inquietante oportunidad más de comprender la naturaleza humana, el funcionamiento de su mente, el porqué de su comportamiento irracional y su tendencia al pensamiento mágico, más allá de toda lógica.

La gente juega a la lotería pensando "que le va a tocar" el premio, a pesar de que las posibilidades de que esto suceda son sólo de 1 entre 100.000 .

Sin embargo, una inmensa parte de esa misma gente tiene hijos biológicos creyendo que "no le va a tocar" ninguna desgracia, a pesar de que la posibilidad de que su hijo muera por, por ejemplo, una afección perinatal equivale a comprar 162 boletos distintos para la Lotería del Gordo. 
Si analizamos el total de enfermedades, congénitas o adquiridas, y sumamos los accidentes y todo tipo de infortunios sobrevenidos, veríamos que las posibilidades de muerte durante el primer año de vida equivalen a jugar 300 números distintos para la Lotería de Navidad.

Pero la muerte no tiene por qué ser la mayor causa de sufrimiento y angustia para una familia. Las posibilidades de "ser premiados" con graves enfermedades, afecciones y/o anomalías que, inevitablemente, menoscavarán calidad de vida de cualquier niño venido al mundo -y de la gente que lo rodea- son también enormes. 

Así que, como me parece que el asunto es lo suficientemente serio, hoy, mientras otros sostienen entre sus manos un trozo de papel esperando que los números impresos en él le cambien la vida para siempre, voy a ser yo quien cante los premios de la LOTERÍA REPRODUCTIVA. 



Éstos son algunos de los boletos que juegas para que te toque...


CÁNCER INFANTIL


  • 16 números de esta lotería, de los cuales al menos 5 corresponderán a la leucemia.
La incidencia del cáncer infantil en España es de 1.100 casos nuevos anuales, o 155,5 por millón de niños/as de 0-14 años (tasa estandarizada). El porcentaje de mortalidad por cáncer infantil asciende al 25% de los casos (4 boletos).



CARDIOPATÍA CONGÉNITA

  • 800 números diferentes para el sorteo.

Las cardiopatías son las malformaciones congénitas más frecuentes, con una prevalencia
estimada de 8/1000 recién nacidos vivos.



DISCAPACIDADES Y LIMITACIONES DIVERSAS


  • 3.991 números diferentes jugándose el premio a nacer con una discapacidad/limitación, de diferente grado de severidad, o de desarrollarla antes de los 15 años de edad.
Se incluyen en este apartado limitaciones y dificultades de visión, audición, comunicación, aprendizaje y movilidad.


AUTISMO

  • 65 números jugados en la Lotería Reproductiva
Los síntomas más comunes asociados al autismo son:
    • Bajo cociente intelectual (CI<70 en el 66-88%)
    • Epilepsia (18 al 29%)
En los estudios realizados sobre población general se ha encontrado que al menos en el 75% de los casos diagnosticados en la infancia, estos niños dependerán completamente de otra persona en la edad adulta.

  • 100 números si la madre tiene menos de 35 años (1/1000)
  • 250 boletos si la madre tiene más de 35 años (1/400)
Si has tenido la "suerte" de que tu hijo/a nazca con Síndrome de Down, aún puedes seguir jugando a una lotería interna asociada a esta variable cromosómica:
    • Del 70-80% de los niños con Síndrome de Down tienen déficits auditivos.
    • El 45% padece de cardiopatía congénita.



Y podría seguir sumando boletos a esta lista. Porque desde el momento en el que alguien nuevo nace, crece y se relaciona, el volumen de consecuencias no deseadas, encadenadas a la existencia del resto de seres del planeta, se convierte en un enorme e impredecible fractal de enfermedades, accidentes, violencia, carencias, traumas y sufrimiento físico y mental  (aunque la mente no deja de ser algo físico, ojo, pero pa'que nos entendamos todos). Sin embargo, ya no aspiro a que se llegue a comprender ese complejo entramado que hace de mí una férrea antinatalista. Me conformo con que se asimile lo que los estudios epidemiológicos enumerados en esta escueta bibliografía indican.

Ante estas cifras, y jugando tal cantidad de números en el bombo (nunca mejor dicho), ¿no sería sensato temer que nuestro bebé naciera en alguna de esas circunstancias? ¿Quién no creería que tiene muuuuchas posibilidades de que le toque algún dramático "premio"?

Pero la mente humana no atiende a evidencias. No, no somos seres racionales (si es que acaso existe tal cosa como la "racionalidad", el libre albedrío y toda esa gaita). Es por ello que nos reproducimos (ese "nos" es de cortesía, claro) y por lo que actuamos de forma temeraria e irresponsable en multitud de otros ámbitos, ya que en nuestra vida pocas veces usamos los datos para apoyar nuestra toma de decisiones.

Será porque la estadística, amigos, es la matailusiones de la edad adulta. 


FUENTES:

Defunciones según causa de la muerte - 2013

Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia 2008

Epidemiología de las cardiopatías congénitas

Prevalencia del autismo y de las alteraciones del espectro autista




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martes, 16 de junio de 2015

Es jodido

Es jodido.

Es jodido que me duelan más las injusticias cometidas contra otros que los golpes que recibo.

Es jodido darse cuenta de tantas cosas.

Es jodido que el espectro visual se amplíe indefinidamente.

Es jodido que no pare.

Es jodido que cada mínima porción de luz genere una imagen nítida allí donde otros no ven absolutamente nada.

Es jodido haber nacido así.

Es jodido caminar así.

Es jodido perderme mi propia vida sufriendo la existencia de los demás.

Es jodido comprender que no tengo ninguna obligación para con vosotros, y que eso no cambie nada.

Es jodido tener la certeza de que acabaré en una montaña o bajo tierra.

Es jodido ser un ermitaño amable dentro de las cabezas de la muchedumbre.

Es jodido no saborear este sol, esta tarde.

Es jodido recordar cómo lloraba en esa escena de “Tiburón” al ver el egoísmo de la gente.

“Cuánto te queda por sufrir, pequeñaja”. Es jodido que tu padre siga teniendo razón.

Es jodido sentirse responsable.

Es jodido no saber alejarse.

Es jodido tratar de apagar antorchas con soplidos de niña de cumpleaños.

Es jodido recurrir a una canción de hace años para tratar de recobrar la cordura.

Es jodido no lograrlo.

Es jodido no poder dejar la partida sólo porque queréis seguir jugando.

Es jodido pasarse la vida silenciando tequieros y ahogando gritos de rabia.


Es jodido creerse un robot y pese a ello ser más buena que las virtudes de toda la puta humanidad juntas.


Es jodido.

jueves, 30 de abril de 2015

Sístole - Diástole

No termino de arrancar. No termino de decidirme a volcar en palabras las cosas que pienso o creo estar pensando.

Quizás porque pasan muy deprisa, infinitamente más rápido de lo que puedo teclear o incluso hablar.

Quizás porque soy demasiado vaga, o demasiado volátil... y una vez pasan centelleantes por mi cabeza pierden toda importancia, toda relevancia para ser diseccionadas o enumeradas.

Y parece que cuanto más me guardo para mí misma, cuanto menos comparto con los demás, más valiosa me siento. Cuanto más callo, más control sobre las cosas y personas que me rodean noto. Y a quién no le satisface eso.

Siento que no puedo expandirme hacia fuera infinitamente; que ni siquiera merece la pena.

Quizás haya empezado mi propio Big Crunch.