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jueves, 4 de agosto de 2011

Cristales rotos

Una vez al mes (o incluso con menos frecuencia), tiro al contenedor de vidrio todos los botes de legumbres, tomate frito, zumo, cascos de cerveza y otras bebidas fabricados en este material. Solemos acumularlos, por pura pereza, hasta que el capazo en el que los vamos metiendo amenaza con desbordar. El otro día tocó liberarlos. Bajé con mi capazo repleto de vidrio y, dejándolo en el suelo, comencé a depositar uno a uno todos los botes y botellas que habíamos ido coleccionando. Ciertamente, experimento algo así como placer cuando escucho romper las botellas en el fondo del contenedor. Es por ello que de vez en cuando me animo y las tiro dentro con mucha fuerza, en un socialmente aceptado acto de violencia que pasa casi inadvertido (pero que desahoga, oye).

El caso es que estaba yo allí, tomándome mi tiempo, recreándome en la 'labor de reciclado', cuando llegó un señor "mayó" a tirar su bolsa de basura. Nos saludamos y se ofreció a ayudarme con la inserción de botellas en el contenedor.

- No, no es necesario, gracias. No se preocupe.. Sí, son muchas... pero no tengo prisa :)

El señor insistía en ayudarme. Y no sólo eso: se llevaba mi canasto de botes para tirarlo directamente al contenedor verde (reservado para materia orgánica y "otros" -?¿- ). En un momento forcejeamos por el canasto, incluso.

- No, de verdad. Se lo agradezco... pero prefiero tirar los botes de vidrio en el contenedor de vidrio :)) (extra de sonrisa)

El tono amable del señor, ante mi persistencia, cambió radicalmente. Me dijo, con la expresión cambiada, que no hacía falta tirar las botellas de cristal dentro del contenedor de vidrio porque:

- Total, logo vai todo para o mesmo sitio..

- Bueno, eu espero que si que vaian onde teñen que ir... por iso bótoas aquí... - le dije, sonriendo nuevamente.
[TR: - Bueno, yo espero que sí que vayan donde tienen que ir... por eso las echo aquí..]

- ¡Pois eu non penso tirar as botellas nese contenedor! ¡É unha perda de tempo! ¬¬ 
[ TR: - ¡Pues yo no pienso tirar las botellas en ese contenedor! ¡Es una pérdida de tiempo! ]

El señor se marchó algo disgustado, cerrando con bastante mala uva la tapa del contenedor que acababa de usar. Y yo seguí con mi tarea, estampando aún con más fuerza las botellas en el fondo del depósito de vidrio, al compás de sus palabras resonando en mi cabeza. Mientras digería con cristales rotos el momento de tensión, pensaba en cómo, ¿inexplicablemente?, el señor se había sentido ofendido porque yo continuara haciendo lo que consideraba mejor hacer.

Y me dio por pensar que la ofensa de quien actúa de forma diferente y sin que nadie le esté obligando a ello es la mayor de las ofensas porque... no sólo se actúa de forma diferente sino que, ENCIMA, se hace porque se considera que es lo correcto.

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