Translate

domingo, 20 de julio de 2014

Pensamiento mágico y superstición


«Sí. Creo que si muevo la mano entre las patas de la silla aparecerá la gomita y podré jugar. Sí, seguro, que aparece si hago eso. Antes funcionó. Paso la mano entre las patas de la silla y aparece... Es así. Mmm... Mierda. No, no aparece. ¿Y si doy la vuelta a la silla y meto entonces la mano entre las patas? Quizás haya que dar un par de vueltas más a su alrededor y meter entonces la mano... Creo recordar que antes di un par de vueltas antes de que apareciera...»


Observo al gatito mirándome confundido, pidiéndome explicaciones de por qué no funciona su método mientras mete la patita una y otra vez bajo la silla. Por un momento se detiene y decide golpear la silla con fuerza. Entonces le pongo la gomita del pelo encima del asiento, sin que la vea, y espero a que se dé cuenta.

Acabo de añadir una variable a su "teoría de la aparición de la gomita". Su conclusión ahora es que si mete la mano entre las patas de la silla, da varias vueltas a su alrededor y luego la golpea, la gomita aparece en el asiento de la silla. Acaba de complicarse un poco más su juego mágico. Pero sigue sin saber que la aparición de la gomita no depende de su ritual, sino de mí.

Llevaba varios días queriendo escribir algo acerca de la tendencia, ya no sólo humana sino animal en general, al pensamiento mágico y justamente anoche una escena de una película me dio nuevamente motivos para tratar el tema. Al parecer, el pensamiento supersticioso o mágico ya se ha observado en laboratorios, puteando a animales (para variar).

Aquí la escena:




Supongo que el pensamiento mágico es una característica más de nuestra mente, ya que es lo primero que surge cuando observamos una situación nueva y tratamos de almacenar para su análisis y comprensión todas las variables que la han provocado. Y hay que tener en cuenta que muchas de las variables que consideremos ante cada suceso "incomprensible" serán auténticas estupideces.


De hecho, creo que el pensamiento mágico es precursor del pensamiento científico y que este último no podría existir sin el primero. Siempre y cuando la 'hipótesis mágica' sea puesta a prueba y no se quede sólo en un mero «hay que tener fe, esto es así porque sí», sabremos un poco más acerca del mundo que nos rodea y de su comportamiento. Tendemos a pensar "mágicamente", a fascinarnos en un primer momento, intentando discriminar entre las variables que realmente afectan al resultado de lo que hacemos y aquéllas que no. No somos tan diferentes del gatito bajo la silla o de la paloma del experimento. Pero, eso sí, tenemos todo un argumentario "homosapiens" que tratará de dar sentido más allá de lo meramente observable y medible a cuanto no logramos alcanzar a comprender. 

Y, muy probablemente, cada vacío de comprensión con el que nos encontremos será llamado Dios. O libre albedrío, quién sabe...



No hay comentarios :

Publicar un comentario